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Choncha Bonet, pintora

María Asunción Bonet Correa, *22.4.1922  † 9.9.2011

pintora que firmó sus cuadros como “Choncha Bonet“ nació en La Coruña el 22 de Abril de 1922 en la Plaza de Pontevedra en la casa de sus padres el Comandante de Intendencia Militar y pintor por afición D. José Bonet Peñalver (1), conocido por sus profundas convicciones monárquicas y de Asunción Correa Calderón (2), escritora y madre de familia proveniente de una tradicional familia gallega de hijosdalgos lucenses que probaron nobleza en 1507 en Lugo, Galicia. Por parte de su padre era nieta del gobernador militar de Orense y Coronel de la Guardia Civil, D. José Bonet Portell (3) que  junto a su hijo cerraba una larga tradición de militares  que se habían establecido en Valencia después de numerosas generaciones como tenientes y capitanes de navío en la Real Armada estableciéndose en Mallorca y siendo originariamente del Reino de Aragón en sus posesiones del Languedoc y Rosellón (Narbona y Cassis).

Choncha fué la primogénita de cuatro hermanos, hijos de la escritora lucense Dª Asunción Correa Calderón conocida también por su seudónimo “Florisel”, hija del Dr. D. Antonio Correa Fernández (4), médico miembro de las Reales Academias de Medicina de Madrid y Barcelona y fundador del Balneario de Guitiriz (Lugo).

Choncha, autodidacta, aprendió de niña viendo pintar a su padre. Su madre la acercó tempranamente a la literatura contándole los cuentos y poemas que ella misma publicaba. Durante su juventud puso a su alcance la extensa biblioteca de autores clásicos que se conservaba en casa además de los libros y artículos de periódico escritos por sus tíos y abuelos. Choncha  desarrolló su pintura en los largos veranos que pasaba junto a su familia en el pazo de San Miguel, antigua casa señorial de los Correa en el Valle de Neira de Rey, provincia de Lugo y vecina de la torre-pazo de los Calderón, que era de sus tíos a los cuales visitaba muy frecuentemente. Esta casa blasonada era una de las cinco casas de los Correa que actualmente aún se pueden encontrar en el Valle aunque la más antigua y la que era la casasolar, está en ruinas frente al torreón de los Calderón. Posteriormente, en Santiago de Compostela, en la Rua de la Azabachería, donde pasó parte de su juventud en el piso que sus hermanos menores José y Antonio disfrutaron para realizar sus estudios universitarios, Choncha tomó contacto con otros artistas y la vida académica e informal que se desarrollaba por aquel entonces en los diferentes lugares de esa ciudad universitaria y meta de peregrinos. Sus tíos Evaristo (5), Isaac Correa Calderón (6) y también su tío, D. Manuel López Calderón (7) la invitaban a pasar temporadas en sus respectivas casas de campo en La Pena y Baralla, situados próximos, en el valle que marcó su infancia y que recordó durante toda su vida. Las tradiciones familiares y las costumbres folclóricas del lugar, ambas de antigua raíz gallega, impregnaron a Choncha de un gusto por lo rural, campestre y folclórico. Durante muchos veranos fué invitada a pasar temporadas con su tío Isaac enPanjón, éste, Coronel médico y Vicepresidente de la Diputación de Lugo bajo el gobierno presidido por el General Franco, le dió muchos consejos prácticos sobre salud a la vez que junto a su mujer, Alicia Enríquez de Salamanca, le relataron muchas anécdotas familiares. También su tío Evaristo la invitó en  distintas ocasiones por vacaciones a Bayona como a meriendas en su casa de Madrid. Evaristo ejerció de escritor y de profesor de literatura; en sus inicios tuteló a un joven D. Manuel Fraga Iribarne en sus estudios de bachillerato en Lugo. Fraga cuidó su amistad con Evaristo durante toda la vida de su maestro, hasta su fallecimiento en 1986. D. Manuel se lo demostró al acudir cada año en verano al pazo de la Puebla de Trives que era de su esposa María Luisa, marquesa de Castellanos y de Trives, para hacerle una visita. Tanto Evaristo como sus otros tíos siempre animaron a Choncha a perseverar en su vocación de pintora.

El brillante ejemplo del padre de Choncha, José Bonet Peñalver, que en sus ratos libres pintaba cuadros al estilo de la época, impresionistas, y otras veces clásicos copiando obras del Museo del Prado que visitó en varias ocasiones (una fué con motivo del curso de gases axfisiantes que como militar tuvo que atender en Madrid en los años 30) o incluso realizando retratos al óleo, demuestran la honda madurez como pintor a la que había llegado y que impulsó con más fuerza aún todavía la voluntad e imaginación de Choncha a seguir sus pasos en la pintura.  Ella era la hija que admiraba al padre y le emulaba en su muy personal y particular forma.  En su juventud, Choncha conoció muchos lugares de Galicia.  Primero fué La Coruña, después Lugo, veraneó junto a sus padres en Foz, visitó a familiares, como era el caso de sus primas carnales que disfrutaban su descanso veraniego en el pazo de Reza a las afueras de Orense, participando en las fiestas de la vendimia del mismo. Al final conoció Pontevedra viajando a Panjón y Bayona.  En el edificio de Reza, neoclásico, con sus puertas disimuladas como armarios, pasadizos, troneras y fresqueras, se escondió en época de la República la Virgen de Reza que desde su llegada a Orense de Inglaterra en 1550 no dejó de hacer milagros hasta 1945 en que cayó en el olvido. Su prima Ana María Deza Bonet fué su compañera de juegos en los días felices de la niñez en Reza. Ana María fué testigo de un suceso extraordinario de aquella imágen religiosa y que compartió con Choncha. Choncha fué siempre muy devota de la Virgen, especialmente de la de la catedral de Lugo, la de los Ojos Grandes y más tarde también del apóstol. Heredó de su madre una profunda fé y en su casa como en la de sus antepasados nunca faltó una imagen. Siempre demostró gran devoción al Sagrado Corazón de Jesús, tradiciones que la familia tenía y tiene muy arraigadas. Entre sus pertenencias más personales siempre conservó una fotografía de la Sábana Santa de Turín y otra hecha por ella en un conocido santuario de la Virgen. En su juventud e ilusionda por los discursos y obra de José Antonio Primo de Rivera se afilió junto a sus dos hermanos José y Antonio Bonet Correa a la agrupación de la Falange en Lugo. Antonio hasta quiso ser fraile después de leer a los místicos como San Juan de la Cruz. Más tarde llegaron los años de ir a la universidad de Compostela y los cafetines literarios y es dónde ya Choncha, huérfana de padre, se apega más a su madre y a su hermano Pepe que toma la figura de padre de familia y los tres forman una piña para ser una familia tradicional y católica conocida en la sociedad de aquella época  de Santiago. Los dos hermanos más jóvenes y desprovistos de la protección de un padre entran a través de sus dos tíos Evaristo y Juan Antonio en los ambientes intelectuales y literarios de la época y se dejan llevar por las ideas regeneracionistas y afrancesadas difundidas por la generación del 98 en plena crisis moral, política y social. 

Asunción Bonet expuso por primera vez en el año 1954 en el Círculo de Bellas Artes de Lugo, donde obtuvo una mención honorífica en la exposición para artistas nóveles. En diciembre de 1957 la revista “Vida Gallega” en su número 729, dedica su portada a retratar su cuadro titulado “Escena de canto de los villancicos de Neira de Rey”. En 1958 se desplaza a Roma a casa de su hermano Pepe y que la siguió invitando durante los cinco años que trabajó destinado en el Instituto Jurídico Español en Roma para pintar sus primeros cuadros de su serie romana. Allí encontró una luz que reflejó en sus cuadros y que contrasta radicalmente con los gallegos. A su vuelta en 1959, se hacen eco de sus obras J. Antón en el periódico El Progreso, Amadeo Varela en La Voz de Galicia y Federico Carlos Gasalla en La Noche. Empiezan entonces fructíferos años de intensa producción artística. Choncha no para de viajar y pintar. No hay rincón pintoresco de Galicia que no visite y retrate. Empieza a hacer regularmente exposiciones en galerías de arte y muchísimas familias especialmente de La Coruña adquieren sus paisajes, tiovivos, palcos de música, procesiones y hasta fiestas en el Parque del Relleno (Jardines de Méndez Núñez), conciertos (como el del al aire libre en Pontevedra o en La Coruña), etc. Pronto la descubrieron los críticos de arte y los viejos maestros como Vázquez Díaz que la elogió al ver su exposición en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. Pero quizás su elogio más honesto fué el del Marqués de Lozoya (ver el apartado “críticas”). También viajó más de una vez a París dónde admiró los artistas impresionistas y fructificó una de sus mejores etapas como pintora. Hizo cuadros del Barrio Latino, del Montmartre con la basílica del Sacré Coeur, de escenas callejeras y calles pintorescas y dentro de un estilo muy depurado y ágil a la vez. Siguieron otras etapas que con la madurez ganaron en detalles y desarrollando un estilo semejante al naiv pero siempre muy personal e ingénuo. Hizo exposiciones cada cierto tiempo en Madrid y en La Coruña, siendo la exposición de septiembre de 1993 en los salones del ayuntamiento de La Coruña  la época de máximo esplendor dentro de su carrera artística. De entre los libros de cabecera de Choncha hay que destacar dos más, uno espiritual, Las Obras Completas de Santa Teresa de Jesús y otro profesional, la Enciclopedia de Los Genios de la Pintura, de la editorial Sarpe. Se volcó en cuadros que reflejaban lo religioso de su Galicia natal aunque también produjo marinas, paisajes, fiestas, tiovivos, palcos de música y hasta carnavales. Sus características máscaras de Verín retratando el entroido orensano, la acercaba mucho a su admirado Gutiérrrez Solana. También hizo un cuadro del mítico café Gijón de Madrid aunque vacío de intelectuales y lleno de un pueblo alegre y desenfadado. Choncha hizo una auténtica demostración de su fé y alegría en su obra, alejándose de lo tétrico de los de la generación del 98. Choncha reunió la técnica impresionista pero para darle un giro más y en positivo expresando una auténtica alegría por la vida y lo cotidiano. Es un expresionismo personalísimo lleno de color. En Choncha ciertamente no caló el pesimismo de fin de siglo pero sí una gran esperanza fundada en sus profundas creencias religiosas que cualquiera puede sentir al ver sus cuadros como por ejemplo la procesión del Corpus en Lugo con todas las niñas vestidas de primera comunión siguiendo al Santísimo; o en la procesión marinera de Puentedeume, los conciertos de música en el palco de música de Pontevedra, los conciertos de música ligera de La Coruña, etc. Ciertamente sus primeros cuadros salen de una luz lucense más brumosa y oscura pero en cada etapa descubre una luz en sus cuadros nueva. Después de la primera etapa galaica viene Madrid, luego Roma, ambos con una gama de colores nueva y más luminosa, Choncha domina las masas, retrata sin miedo a grupos de personas. A continuación París que alcanza una soltura total en el impresionismo y se palpa que estudió a Manet, Monet y Van Gogh a los que admira en su obra. Posteriormente viene una larga etapa gallega con cuadros intercalados de Madrid que evocan un giro hacia un mayor detalle y una paleta aún más colorida acercándose mucho a un estilo naiv pero sin serlo, ya que los trazos impresionistas no los pierde nunca, y alcanza algo así como un ingenuismo personalísimo. Hubo como en todo artista que pinta durante décadas, y Choncha hizo ocho pintando, muchas fases y un desarrollo en su trabajo alcanzando una meta que la satisfizo mucho pero siempre con un sello personal, auténtico, distinto, inconfundible, alegre y siempre con su sencillez  firmando “Choncha Bonet”. 

© Andrés J. Bonet Merten


Por su interés se añaden también unas notas biográficas sobre algunos familiares de Choncha Bonet Correa:

(1) José Bonet Peñalver (en preparación)

(2) Asunción Correa Calderón  *La Pena (Baralla,Lugo) 1896, +Lugo 1951. Escritora que firmó bajo el seudónimo de Florisel. En la adolescencia tuvo como preceptor a Antonio Couceiro Freijomil, destinado en aquellos años en la Escuela Superior Graduada de Lugo. Lectora infatigable entró en contacto con las vanguardias en Madrid a través de su hermano Evaristo y en Santiago de Compostela a través de sus amistades como los Fernández-Albor (D. Gerardo), Rodríguez Somoza, amigos íntimos de de su hermano Isaac y médicos como ellos, y otras  como los Díaz de Rábago, etc.  y principalmente por su padre el Dr. Antonio Correa Fernández que publicó muchos libros y artículos sobre temas relacionados con la medicina, su profesión,  pero también sobre críticas literarias y otro temas, por ejemplo en la primera época del semanario satírico ilustrado “Café con Gotas” (Santiago de Compostela 1886-1892) en el que hizo su primera publicación un muy joven Valle-Inclán aún apellidado “del Valle de la Peña” y en el que publicó sus “Correazos” Correa Fernández. Otra muestra del interés literario del abuelo Correa es la siguiente publicación: «Las ciencias médicas en tiempo de Miguel de Cervantes Saavedra». En: Sesión solemne que el Colegio de Médicos de la provincia de Madrid dedica al inmortal Miguel de Cervantes Saavedra. Madrid: Imprenta Hijos de J. A. García, 1905; 203-221.

Asunción Correa Calderón se casó en 1921 con el capitán de intendencia José Bonet Peñalver, pintor y hombre muy interesado por la cultura. Bonet era hijo del gobernador militar de Orense destinado a esa provincia desde su plaza como Director de la Escuela de Guardias Jóvenes de la Guardia Civil en Valdemoro debido a revueltas que preocupaban en Madrid. Su hijo José Bonet, educado en un ambiente militar, había sido compañero de S.M. El Rey D. Alfonso XIII en su estancia en la academia militar. Conservó una foto del Rey en su despacho hasta que su hija Choncha la heredó y siguió conservando.  Su vida militar transcurrió en La Coruña dónde ganó la plaza de Comandante Jefe de Intendencia de la 8ª Región militar. Uno de sus logros fué declarar a Lugo zona nacional junto a su superior. Otro el aprovisionamiento por barco de víveres y munición desde la fábrica de armas de La Coruña al frente de Asturias.  Asunción vivió siempre en su Galicia natal, sólo interrumpida por una estancia en 1932 en Madrid que la motivó a publicar su obra “Estampas Castellanas”. Nacieron de este matrimonio cuatro hijos, que por órden de nacimiento son María Asunción (“Choncha”), José Antonio (Pepe), Antonio y Jesús Santiago. Cuidó de su familia con esmero y de su marido hasta que murió en plena guerra civil, en el año 1938, en La Coruña. De 1921 a 1934 y desde esta fecha hasta 1941 residió en Lugo, con temporadas en La Pena y puso en explotación sus fincas del Valle de Neira de Rey dónde enterró en el panteón familiar y con gran afluencia de los vecinos, militares y falangistas venidos desde La Coruña a su querido marido. También instaló una placa de bronce sobre su tumba recordando que murió por España. Un piso de la calle de la Azabachería de Santiago fue la nueva residencia familiar cuando sus hijos Pepe y Antonio empezaron los estudios universitarios.

La primera colaboración literaria, un poema en prosa modernista, el cuento “Azul”, vió la luz en 1917, en el semanario infantil El Ideal, que dirigía en Lugo su hermano Antonio. La autora firmó con el seudónimo “Florisel”. En la década de 1930 publicó una serie de estampas y cuentos en el periódico Vanguardia Gallega, de Lugo, propiedad de la familia y dirigido por sus hermanos. En esos textos muestra una prosa dinámica, ágil. De 1932 es el cuento “Mariquita” (reimpreso en “La Noche” en 1947 y la breve y hermosa prosa poética dedicada a la Coruña “La Ciudad del Mar” (1933). Por esta época también cultivó la poesía. Durante la guerra civil abandonó la escritura, actividad que retomaría con la reimpresión de Mariquita.

La temática de su producción tiene unos referentes claros: Santiago y el Valle de Neira de Rey que tanto amaba, y los campesinos y campesinas que son objeto de tratamiento literario de los cuentos y poemas. Entre los inéditos que se conservan hay cuadernos de borradores con villancicos, estampas, cuentos de ambiente rural (La casa del ahorcado, Abel, Las exequias), poemas (Plaza, Jardines de Monjes, Cementerio, Amanecer, Las Nieves, Ventana Abierta, El Camino) y una novela inacabada: Sagrario vidas humildes y sencillas.

(3) José Bonet Portell ( en preparación)

(4) Antonio Correa Fernández. *1862 Neira de Rey, Baralla, +1907 Lugo.

Estudió Medicina en Santiago de Compostela, obteniendo el título de doctor en 1889. Ejerció en su pueblo natal como médico “a caballo”, derrochando caridad con los más pobres que a veces traían huevos y aves de corral como compensación a su gran y gratuita dedicación. En su casa siempre ardía un gran puchero “caldeiro” lleno de verduras, patatas y algún hueso y trozo de jamón (un buen caldo gallego) que estaba a disposición de todo el que se acercase a la casa. Empezó colaborando en el periódico El Lucense y luego en La Idea Moderna y El Regional. En 1900 fundó y dirigió El Monitor de Becerreá. Su primera novela, Los contrastes de la vida, la publicó en 1888 por entregas en el periódico El Lucense del que era asiduo colaborador. Trabajó en El Siglo Médico y El Diario Médico-Farmacéutico. Entre sus obras podemos destacar: Hospitalización de los tísicos o tuberculosos pulmonares (1890) publicada por El Siglo Médico y que constituye un avance en la época; El Ensayo de topografía médica de la provincia de Lugo (Lugo, 1891); Los pecados y vicios capitales en el concepto médico, social y religioso (Lugo, 1898); Tratamiento a que deben someterse los delincuentes; El trabajo y la salud. Influencia recíproca de estos factores en la duración de la vida humana; Minas de la provincia y ferrocarriles más económicos para su explotación (Lugo, 1900); Fué el fundador y director del semanario “El Monitor”: Defensor de los intereses generales y locales de la región oriental de la provincia de Lugo y sus limítrofes, que aparece en 1900 en Becerreá para defender los intereses comarcales y sólo se mantendrá del 13 de enero al 17 de diciembre del año; Publica “Historia fin de siglo” en (1902) que traza una geografía y historia de Lugo y las biografías de sus figuras por aquel tiempo. En este libro refleja su perfil como persona, un  hombre activo de fin de siglo que compatibiliza sus hondas creencias religiosas (también tuvo el consejo de dos tíos carnales Correa sacerdotes que además de ser doctos en teología legaron gran parte de las tierras de sus antepasados a la Iglesia) con el saber científico e incluso tiene ánimos de reformista en sus empresas: el periodismo, la puesta en marcha del balneario de Guitiriz, el interés por las explotaciones mineras, el ferrocarril, los enfermos con tuberculosis, las condiciones higiénicas de las cárceles, etc. Este carácter entre la tradición y la modernidad, el espíritu de la aventura y la reforma deja su huella en sus hijos. En 1905 escribe el discurso “Ciencias médicas en tiempo de D. Miguel de Cervantes (leído en Madrid en la Sesión solemne que el Colegio de Médicos de la provincia de Madrid dedicó al inmortal Miguel de Cervantes Saavedra. Madrid: Imprenta Hijos de J. A. García, 1905; 203-221. En 1907 el periódico monárquico “La Idea Moderna” publicó su “La poesía popular en Galicia. Colección de cantares en variedad de metros”.

Fue nombrado académico correspondiente de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Barcelona y de la Real Academia de Medicina de Madrid. Recibió muchos premios y reconocimientos por sus trabajos y publicaciones. Gracias a Antonio Correa, el balneario de Guitiriz se convirtió en uno de los más importantes de Galicia.

Casó con Filomena Calderón López en contra de la voluntad de su suegro “Papá Calderón” y comenzó así una leyenda más de estas tierras galaicas y de las distintas que tienen en la familia que describe el noviazgo secreto con un final feliz, su boda. El lema heráldico de los Calderón es ” Por mi fé, moriré.” Filomena desciende de una familia que lleva en el valle de Neira de Rey desde al menos el año 1615, fecha en que nace y data su partida de bautismo su antepasado directo Pedro Calderón y que sin interrupción habitan sus descendientes la torre fortificada y pazo de los Calderón en dicho valle.

Con tan sólo 45 años muere Antonio Correa Fernández y su viuda deja en manos del administrador y los otros dos socios fundadores el balneario los cuales lo arruinan y poco después cierra. Hace pocos años un constructor gallego lo rescató de su olvido aunque su actual dirección desconoce cuál fué su historia.

El linaje de los Correa de la cual desciende Antonio Correa Fernández fué estudiado en profundidad por sus dos hijos, Evaristo e Isaac que para tal efecto acudieron a los archivos parroquiales y al de Simancas, recogiendo una amplísima documentación que en la actualidad conserva la hija de Evaristo. Copia de este archivo ha sido el que ha posibilitado trasladar aquí el siguiente árbol geneaológico:

Antonio Correa Fernández – Filomena Calderón López

Andrés Correa Valcárcel – Teresa Fernández de Pin

Froilán Correa Sánchez – Josefa Valcárcel y Álvarez de la Peña

Pedro Correa Pérez – María Sánchez Núñez, María desciende de Domingo Sánchez que acreditó su nobleza de sangre, sala de hijosdalgo, Chancillería de Valladolid (4 mar 1733)

Pedro Correa Fernández – Catalina Pérez y Pérez

Ignacio Correa Álvarez – Antonia Fernández y Fernández

Domingo Correa Fernández – Isabel Álvarez de Pereyra

Antonio Correa “El nuevo” – Catalina Fernández

Antonio Correa “El viejo” –

Hijo de Gonzalo Correa –

Gonzalo Correa “El mozo” –

Gonzalo Correa “El viejo” – María Fernández, Gonzalo gana la carta ejecutoria de nobleza en 1569, Chancillería de Valladolid, sección de hidalgos

Diego de Pin – Balle Álvarez, gana carta ejecutoria de nobleza, de la órden de San Lázaro

Gonzalo de Pin “El viejo” *1445 +1510, originario de Coto de Cormas, vecino de Castro de Podanco cuando gana la carta ejecutoria de nobleza en el año 1507

El lema heráldico de los Correa es el siguiente: “Santa María, detén tu día”

(5) Evaristo Correa Calderón

Nace el 11 de febrero de 1899 en La Pena, en aquel momento ayuntamiento de Neira de Jusá, hoy ayuntamiento de Baralla (Lugo). Hijo de Antonio Correa Fernández y de Filomena Calderón López, la nueva casa familiar de Baralla -blasonada con escudo en el dintel- se había erguido en 1850 después de una boda de sus padres envuelta en una leyenda digna de ser publicada en una novela. La leyenda relata enfrentamientos de los dos señores de las casas de Correa y Calderón, del noviazgo secreto y una boda lejana y a escondidas de sus padres, en la ciudad.  Las otras casas de Correa en San Miguel y La Pena eran mantenidas por la familia desde el siglo XIV, momento en que los Correa llegan al valle bajo el nombre de Pin y arrancan un árbol geneaológico que Evaristo y su hermano Isaac estudiaron en profundidad en los archivos locales y en el de Simancas. (*)

La familia de Evaristo se mantenía en buena posición gracias a las propiedades del campo y a los oficios de su padre como médico. Alrededor de 1900 sus padres construyen una casa en Lugo, en la plaza del Obispo Izquierdo 1 (Plaza de Campo Castillo) que aún se puede visitar, donde Evaristo hace sus primeros estudios. Huérfano a los ocho años, los comienzos fueron precoces, a los dieciséis años colabora ya como redactor en el periódico lucense y monárquico “La Idea Moderna”, donde lo había hecho su padre, periódico democrático que ensalzaba la figura de Canalejas. Evaristo Correa también publicó y dirigió en Baralla “El Eco” (“El Eco de Baralla”), con la ayuda en la administración de Emilio Curiel y en la redacción de Ivo Fernández.

En 1917 se marcha a Madrid, donde inicia estudios en Filosofía y Letras en la Universidad Central, en esas aulas coincide con el poeta Luis Amado Carballo. Se alojará en la Residencia de Estudiantes donde entra en contacto con Juan Ramón Jiménez. Durante esta etapa madrileña convive con otros residentes como los lugueses Carlos y José Vázquez Fernández Pimentel -hermanos del poeta- o con Luis Buñuel que entra en el mismo curso de 1917. En estos años coinciden en la institución muchos otros jóvenes que serán protagonistas del clima intelectual del primer tercio de siglo (Dalí, Federico García Lorca, José Bello, Rafael Alberti, Jorge Guillén, Severo Ochoa, Unamuno, Falla, Pedro Salinas, Eugenio d’Ors, cuya amistad con Evaristo fué en paralelo a la de su sobrino José Bonet Correa con el otro gran genio, su hijo Álvaro d’ Ors). Correa también es amigo de Jesús Bal y Gay o de María Mercedes Pimentel. La generación del 98 y sus reinvindicaciones le marcan en unos primeros años. Correa es uno más de las tertulias del café Pombo de la calle Carretas. Allí se encontrará en los años sucesivos que volverá una y otra vez a Madrid a Ramón Gómez de la Serna, Bacarisse, Borrás, Bergamín, Galán y a Nogales y admirará el cuadro-icono de Gutiérrez Solana. Años más tarde será él el que vea en la pintura de su sobrina Choncha Bonet trazos de inspiración de Solana y  lo comente jocosamente en las tertulias familiares.  En la ciudad también entró en contacto con José Ortega y Gasset por medio de Ramón Méndez y Castro Jato, magistrado del Tribunal Supremo y secretario particular de Ortega, de ideas regionalistas, que era natural de O Corgo. Su amistad con la familia Ortega perdura a lo largo de los años, lo cual explica que empiece a escibir en El Sol, la larga y fructífera colaboración con la Fundación Ortega y Gasset, sus publicaciones y la amistad de su otro sobrino Antonio Bonet Correa con la familia Ortega. Es en los años de aprendizaje cuando prende en él una llama de amor a Galicia ya que en Madrid comienza su particular “saudade” o “morriña” de lo que conoció como niño. Amplía su colaboración en la prensa y en las revistas de la época: Hoy, revistas de ultraísmo – Los Quijotes, Cervantes, Grecia – o las de arte; La Esfera, en la que aparece ilustrado por Enrique Ochoa por ejemplo en el nº 321, de 28 de febrero de 1920, publica el cuento “Los coloquios sobre lo eterno:De las estrellas, de la luz y del aroma”, historia de un ciego y una niña; y las revistas la Ilustración Española y Americana.

Como huésped de la Residencia de Estudiantes aparece Correa como Redactor de Arte de la revista “Renovación Española”, revista semanal ilustrada que se publicó en Madrid en 1918, desde el 29 de enero (nº 1) hasta el 3 de noviembre (nº 40), durante los meses finales de la Gran Guerra y compartiendo sus colaboradores y redactores posiciones germanófilas. Su director fue Quintiliano Saldaña (1878-1938). Decía el ABC (16 abril 1918, 14): «Renovación Española. Interesantísima revista ilustrada de los intelectuales germanófilos españoles. Artículos de política, literatura, filosofía, pedagogía, arte, viajes, guerra, teatros, libros. Numerosas caricaturas. Suscripción: año, 10 pesetas. San Bernardo, 124.» Se publicó en ella:«De Alemania salieron la filosofía, la ciencia y la música. De Inglaterra, el derecho del más fuerte, la opresión y el látigo. De Francia, la morfinomanía, el aborto y el volterianismo. De los Estados Unidos, la ley de Lynch.»nº 30, 22 agosto 1918, página 4. Correa retoma a partir del nº 13 la sección de Arte de la que se había encargado Margarita Nelken hasta el nº 7. Aunque fue de los más jóvenes en vincularse a la revista, Saldaña debía tener gran confianza en él, pues se lee en el nº 23 (4 de julio), pág. 12: «Durante los meses de verano queda encargado de la dirección de esta Revista, nuestro compañero el Sr. Correa Calderón. La administración de esta Revista se ha trasladado a la calle de Alberto Aguilera, núm. 22. Diríjase allí toda la correspondencia, durante el verano.»

De vuelta en Lugo realiza colaboraciones en medios que exaltan los valores gallegos,  por ejemplo en 1920 en A Nosa Terra. En esta revista publica el texto, “Nature morte”, en el cual describe un estudio donde se mezclan libros de Dante Gabriel Rossetti, Georges Rodenbach,Francis Jammes o Juan Ramón Jiménez, con cosas más modernas. Aunque leyendo estas publicaciones uno encuentra a un Correa simplemente moderno, simbólico, bromista, hasta dadaísta. Correa expresa su juventud en un torbellino de ideas e impresiones reflejando el ambiente en el que se había sumergido. Muy probablemente por el impulso del director de La Idea Moderna, Correa funda la Irmandade da Fala de Lugo, de efímera vida. De 1919-1920 ayuda en la creación del grupo “Juventud Céltiga” en Madrid, impulsada desde Ourense por Vicente Risco. En la revista lucense La Idea Moderna publica en 1920 sus escritos sobre los autores Gabriele d’Annunzio, Rubén Darío, Maeterlinck, Verlaine y Wilde y es ilustrado por Enrique Ochoa. Compartían Ochoa y Correa un común sustrato simbolista patente en las semblanzas mencionadas. En 1921 conoce a Álvaro Cunqueiro que estudia bachillerato en el Instituto General y Técnico de Lugo. En 1924, estando de vuelta en Galicia, promueve Estela y descubre al Luis Pimentel poeta y también a Álvaro Gil. En este mismo año y con tan sólo 25 años, Evaristo Correa Calderón dirige la revista vanguardista Ronsel, autoproclamada “estela y nave a la vez” que varios escritores y artistas, incluso Gómez de la Serna, muestran sus audacias gráficas, líricas y plásticas y con una total voluntad de innovación en español y en gallego. En esta revista incluso colaboran Guillermo de Torre, autor de Literaturas europeas de vanguardia y su esposa Norah Borges. Cursa la carrera de Filosofía y Letras, sección Historia, en Santiago de Compostela y logra llevarla adelante en un año. En estos años se produce un progresivo distanciamiento de las hermandades y en general de las ideas nacionalistas gallegas motivado por sus exclusivos intereses en lo gallego como fenómeno cultural y tradicional pero no político, interesándose por el trabajo del Seminario de Estudios Gallegos en el que ingresa en 1925.

Regresa a Madrid y en el curso 1927-1928 marcha a Toulouse como lector de Español. Allí Correa Calderón imparte en la cátedra de Lengua y Literatura Española de la École de Commerce y en la de Lengua Española de la École d´Instituteurs donde al año siguiente lo hará Luis Cernuda. En Toulouse conoce y colabora con Marcel Bataillon. Desde aquí se desplaza con cierta frecuencia a París donde conoce en el café de Montparnasse a los surrealistas André Breton y Louis Aragon. En Toulouse, Evaristo Correa Calderón codirige, así lo afirma, la revista Transit con el que luego será cineasta André Cayatte. En esta publicación traduce poemas de Gerardo Diego, poeta muy apreciado por los nuevos, aparece “Femme du pain” -traducción de Auguste Deltour de “La perdida”- y el trabajo sobre poesía española contemporánea “poesie espagnole d’aujourd’hui”, que sólo vio la luz en su primera parte. Correa Calderón consiguió la cátedra en los Institutos de Las Palmas, Valladolid, Salamanca y Alcalá de Henares. Fue redactor-jefe de El Pueblo Gallego de Vigo desde 1925 hasta 1926.

En 1930 imparte un curso de Literatura Española en la Universidad de Bucarest y va a estudiar profundamente el mundo y la lengua sefardí. Publica posteriormente sus obras: Correa Calderón, E. (1970): «Hacia un corpus paremiológico judeo-español de los Balcanes», en Hassán, Iacob; Rubiato, Mª Teresa y Romero, Elena (eds.), Actas de las Jornadas de Estudios Sefardíes, Madrid, CSIC, 307-317. Correa Calderón, E. (1960): «Sobre la literatura sefardita», en Molho, Michael, Literatura sefardita de Oriente, I, Barcelona, CSIC-Instituto Arias Montano, ix-xxvii. Correa Calderón, E. (1963): «Judeoespañol “i”, ‘también’». Revista de Filología Española, 46, 149-161. Correa Calderón, E. (1968): «Sobre algunos metaplasmos en judeo-español». Sefarad, 28, 220-226. Quedan inéditos la más larga colección de refranes judeo-españoles que realizó durante esta estancia y que se guardan por sus herederos en sus archivos.

Por las mismas fechas -30 de noviembre de 1931- aparece en la ciudad el Instituto de Cultura Gallega de Lugo, que intentaba promocionar el gallego en el campo de la cultura. Salustiano Carro Crespo era su presidente, Evaristo Correa Calderón el vicepresidente. Una experiencia pionera en el cineclubismo fue el grupo Ars que se reunía en el Círculo de las Artes de Lugo. Este interés por el cine en la ciudad luguesa tendrá su reflejo en el periódico Vanguardia Gallega. Entre 1930-39 dió clases de Literatura Española como profesor numerario, en varios institutos españoles. La década de los treinta marca una inflexión en su vida. Se aleja poco a poco del galleguismo, no volviendo a escribir en nuestra lengua pero sí sobre tema gallego.

Casa en 1934 en Madrid con María Asunción de Polanco y Drake de la Cerda, hija de la marquesa de Eguarás y Condesa de Vegamar y tía de Jesús de Polanco que por entonces tenía tan sólo 5 años, hijo de familia de militares y él posteriormente del frente de juventudes y editor del famoso FEN (formación del espíritu nacional). A Evaristo y María Asunción les nace su única hija, Asunción. Su esposa muere tres años más tarde víctima de una enfermedad. En verano del 36 se encuentra de vuelta en Lugo en unas vacaciones -impartía la docencia en Almería- de las que ya no podrá reincorporarse. Lo acoge entonces José Filgueira Valverde y se habilita una plaza de profesor de Lengua Portuguesa en el instituto lugués, la primera en la historia de nuestra enseñanza. El papel desenvuelto por los hermanos Correa Calderón -sobre todo Evaristo y Juan Antonio- en esos primeros años fue de una gran dimensión pública. El más nuevo se afilió a la Falange de Lugo en 1935 y Evaristo al año siguiente. 

En el ABC del sábado 23 de marzo de 1935 se da la noticia en los “Ecos de Sociedad” de la boda de Evaristo Correa Calderón en Madrid. Evaristo siempre fué un galán muy apuesto, de fina educación y maneras muy cordiales que destacaba en la sociedad de Lugo por su elegancia. De hecho fué de los primeros caballeros en llevar gabardina y botines tal y cómo se cita en los artículos publicados sobre su figura. Pero la noticia de su boda en Madrid viene a demostrar que ya había conquistado incluso la sociedad madrileña con su encanto e inteligencia. Transcribo la noticia del ABC por su interés social: “En la iglesia del Perpetuo Socorro, preciosamente adornada, se ha celebrado la boda de la bellísima señorita María de la Asunción de Polanco y Drake, nieta de la marquesa de Eguaras y condesa de Vega-Mar, con el licenciado en Filosofía y Letras don Evaristo Correa Calderón, de distinguida familia gallega. Vestía la novia elegantísimo traje blanco de terciopelo chiffon y velo de tul, llevando en la mano un bonito ramo de lilúes. Bendijo la unión el M.I. Sr. D. Benjamín de Arriba, canónigo provisor de la diócesis de Madrid-Alcalá, quien pronunció una sentida plática alusiva al acto. Fueron padrinos la señora Doña Dolores Drake de García Siñeriz, tía de la novia, y el comandante médico de Inválidos don Isaac Correa Calderón, hermano del novio. Como testigos firmaron el acta matrimonial, por parte de ella, sus tíos D. Fernando Drake, el ingeniero de Minas y académico de número de Ciencias D. José García Siñeriz, el teniente coronel jefe de los Servicios de Aviación militar D. Apolinar Sáenz de Buruaga y Polanco y su hermano D. Carlos de Polanco y Drake; por parte de él, el académico de la Lengua e ilustre poeta gallego D. Ramón Cabanillas, el general del Cuerpo Jurídico D. Valeriano Villanueva, su primo el abogado del Estado D. Manuel López Calderón y el diputado a Cortes D. Manuel Saco Rivera. La numerosa y distinguida concurrencia que asistió al acto fué obsequiada en una dependencia del mismo templo con una bien servida merienda. Los recién casados, que han recibido muchas felicitaciones, han salido a un largo viaje de novios para Andalucía y norte de África.” A la Condesa de Vega-Mar su sobrino Jesús de Polanco le ayudó a que Joaquín Leguina diese las órdenes pertinentes para que fuese atendida con todo el esmero posible en una residencia pública de la Comunidad de Madrid unos años antes de su muerte. Carlos Drake del Castillo había sido diputado permanente durante 23 años de la Ciudad de la Habana en 1868 antes de la pérdida de Cuba por España y declarando que es dueño de 300 esclavos pidiendo franquicias (hasta 700 pesos por esclavo negro a pagar a su dueño) por la libertad para los mismos al Ministro de Ultramar (ver en la Biblioteca Digital Hispánica de la Biblioteca Nacional). 

Evaristo a su vuelta se instala en Galicia otra vez y es profesor en el instituto de Lugo en los cursos 1936-37 y 1937-38.Da clases de Lengua y Literatura portuguesa después de ser propuesto para lo cargo el 16 de octubre del 36. Fue nombrado diez días después «profesor provisional y meritorio después de presentar como trabajo de acceso la traducción de la novela de Norberto de Araujo “Amor humilde”, publicada más tarde en Ediciones Oriente de Madrid, en fecha desconocida. Afiliado en el 36 a la Falange, compartió las clases en el instituto con el cargo de jefe local de Prensa y Propaganda al tiempo que redactor-jefe de Azul, revista falangista de pedagogía, continuadora de Vida Escolar. Además fue nombrado jefe de extranjería en el Gobierno Civil de Lugo. Los hermanos Correa Calderón dejaron sus puestos dirigentes en la Falange en 1937. En el caso de Evaristo, la lealtad al movimiento fué total en estos primeros años. El entierro de su cuñado José Bonet Peñalver en el panteón de su familia en San Miguel de Neira de Rey al cual asiste, es otra demostración de su total identificación con España y la Falange. Colaboró en el fastoso “Laureados de España” (1939), primer monumento de la estética fascista en España, con «Honra de él bien morir» en compañía de Gerardo Diego, Camilo José Cela, Carlos Martínez Barbeito, Ernesto Giménez Caballero o Manuel Machado.

En 1944, viudo de su primera esposa, contrae nuevamente matrimonio, esta vez con María Luisa de Maldonado y Alvarado, tercera marquesa de Trives y séptima de Castellanos con la cual fija su residencia en Madrid y pasa sus veraneos una parte en Bayona junto al mar y la otra parte en el pazo de la Puebla de Trives en Orense. El ABC de fecha 16 de julio de 1944 relata de la siguiente manera el enlace: “En su casa solariega de Trives (Galicia) ha contraído matrimonio la señorita María Luisa Maldonado y Alvarado, marquesa de Castellanos y de Trives, con el catedrático don Evaristo Correa Calderón, ambos pertenecientes a conocidas familias gallegas. Apadrinaron el enlace la señorita Teresa Correa Calderón, hermana del novio y D. Gonzalo Fernández de Córdoba, vizconde de Hormana, hermano político de la novia. Firmaroncomo testigos por parte de ella, su primo D. Jaime de Berenguer y Maldonado, el conde de Mirasol, el coronel Fernández-Perán, D. Marcelino Suárez, D. Alfonso Paz y D. José Arias Estévez. Y por parte de él, su hermano D. Isaac Correa Calderón; D. Dalmiro de la Válgoma y Díaz Varela, D. Manuel López Calderón, D. José Guzmán y Renshaw de Orea y D. Luis Colubí de Beaumont. Con motivo de la ceremonia se reunieron en Trives numerosas personas de la sociedad castellana y gallega.”

Tras el inicio de la guerra se dedicó a la crítica literaria de autores clásicos españoles y no volvió a escribir en gallego, lengua en la cual había publicado los libros de cuentos Luar (1923), Conceición singela do Ceo (1925) y Margarida a da sorrisa de aurora (1927) y el cuaderno de poemas Ontes (1924). Entre su obra en castellano destacan los ensayos Arte Métrica (1938), Baltasar Gracián: su vida y su obra (1970), las ediciones críticas de Baltasar Gracián y las novelas La noche céltica (1955) y De aquí a la primavera. Novela de la montaña gallega (1983). Desde muy entrada la década de 1940, y residiendo en Salamanca, colaboró con Fernando Lázaro Carreter en la escritura de libros de texto, colaboración que duraría muchos años y en la que inicia la biblioteca Anaya. Entre las obras de Evaristo, podemos destacar: Contos galaicos; El milagro y la rosa; Notas para un magisterio idealista; Conto para nenos; Intuición del Romanticismo; Teoría de la Atlántida y otras historias fabulosas; Los costumbristas españoles; Escenas matritenses; Oráculo manual; Agudeza y Arte de ingenio; El Criticón; Bibliografía de arbitristas, economistas y reformadores españoles. Algunos de los artículos que escribió en el periódico ABC se publicaron en un libro bajo el título de “Los instantes festivos” que en tono desenfadado describe parte de la sociedad madrileña. En el ABC de Sevilla de fecha 12/11/1970, pág. 23 leemos “La editorial salmantina Anaya está publicando una dignísima serie de obras clásicas, en cuidadas ediciones críticas. He aquí algunas de las lanzadas en la pasada semana: “Las inquietudes de Shanti Andía”, de Pío Baroja, con edición de Julio Caro Baroja; “Escenas matritences”, de Mesonero Romanos, en edición de Evaristo Correa Calderón; las “Notas” de Ortega y Gasset, en edición de Julián Marías.”

Evaristo Correa Calderón fallece durante unas vacaciones en el pazo de La Puebla de Trives (Orense), en 1986. En su dormitorio de Madrid siempre colgó un crucifijo y una bendición apostólica del Papa de su segundo matrimonio.


(*)En estas tierras dominadas por los dos señoríos de los Correa y de Calderón tuvieron arraigo los más viejos linajes de la historia gallega, aquí estaba el “Paços de Neyra” que Hernando de Ojea señala en su mapa de finales del siglo XVI. Aquí tuvo también lugar el episodio del palacio de Tello de Neira que ya se relataba en el siglo XV. De hecho se sigue conservando la torre fortificada y pazo de los Calderón y dos de las casas blasonadas de los Correa ya que de la tercera y originaria de la estirpe sólo ya quedan ruinas. Durante la Guerra de la Independencia tuvieron lugar en estas tierras varios enfrentamientos con las tropas francesas, incluso pernoctó en Constantín el Batallón Literario de Compostela cuando se dirigía para El Bierzo, logrando hacer retroceder a las tropas francesas. Los datos más viejos de la historia de éstas tierras están documentados en Plinio y Ptolomeo. Este último, señala que el pueblo de los Seburros era uno de los que formaban el conventus lucense, situado tradicionalmente entre Baralla y Láncara. La “romanización”, la adopción del modelo de civilización romano por parte de la población autóctona, debió de ser importante en estas tierras, pues por aquí pasaba una de las vías principales que usaban los romanos en la península, situándose aquí la estación Timalino. Un gran estudioso de las leyes civiles gallegas emanadas de la romanización va a ser José Bonet Correa, hijo de Asunción Correa Calderón, utilizando para ello los documentos y contratos que encontró en su propia casa de los Correa y en las parroquias cercanas, plasmándolo en su tésis doctoral y trabajos posteriores.

(6) Isaac Correa Calderón *1893 Castroverde (Lugo) +Madrid 1975.
Se licenció y doctoró en Medicina en Santiago de Compostela, opositando al cuerpo de Sanidad Militar y obtuvo destino en diversos cuerpos y zonas. Fué gravemente herido en el año 1927, en África, pasando al cuerpo de Mutilados, aunque siguió en activo, dirijiendo varios hospitales durante la Guerra Civil. Le fué concedida la Gran Cruz de Beneficencia por su asistencia voluntaria y lucha contra el brote de peste bubónica de Melilla. Obtuvo el cordón del curso de estado mayor y la placa de San Hermenegildo entre otras distinciones militares.

Escribió el prólogo de varios capítulos de la tercera edición del libro “Curso práctico de Agricultura” de Benigno Ledo (“El cura de las abejas”), participó en la redacción de “Apuntes de terapéutica extractados de la explicación del Dr. D. Antonio Novo Campelo” (1912), y bajo el  pseudónimo de “Andrés Valcárcel” colaboró en el periódico lucense fundado por sus hermanos Vanguardia Gallega.

Se caso con Alicia Enríquez de Salamanca, hija del Marqués de la Concepción y no tuvo descendencia. Fue amigo del pintor Castromil que le dedicó varias litografías. Pasó sus veranos entre el pazo torre de Calderón en el Valle de Neira de Rey (Lugo) y una residencia veraniega en Panjón (Pontevedra).

(7) Juan Antonio Correa Calderón (Lugo, *1907 +1962).
Licenciado en Derecho, dedicándose al periodismo. Comezó colaborando en la revista “Juvenilia” en 1918 dirigida a un público joven, primeramente dirigida por Antonio Goy e impresa por Gerardo Castro, luego dirigió y organizó en 1931 el periódico “Vanguardia Gallega”, diario vespertino muy al tanto de temas culturales y educativos, liberal, laico en el que colaboraron Otero Pedrayo, Alexandre Bóveda, Luis Pimentel, Castelao, Paz Andrade y Suárez Picallo entre otros hasta que desapareció en 1933 y el semanario infantil “El Ideal”. Escribió “Treinta poemas en prosa para los treinta días del mes de abril” (Lugo, 1933) y lo publicó en la revista Ronsel lo cual mereció los elogios de Azorín. En 1935, un año antes del levantamiento nacional, publica más de de 200 artículos en el periódico conservador “Alborada”. Amigo del prohombre Pedro Benito, Jefe Local de la Falange (Pardo de Neyra, 2001, pág. 38). En 1935 y 1936 funciona en Lugo el grupo Ars, al que asiste Correa junto a Leopoldo Gasalla, Camilo López Pardo, Alfredo R. Labajo y Manuel Sariñena, que exhibe la película Finisterre (El mar de los cuervos), un documental de Jean Epstein.

El periódico católico “La Voz de la Verdad” cuenta que en los funerales por el comandante Manso, celebrados en 1936, el representante de la Falange era Juan Antonio Correa Calderón. En la ceremonia de izar la bandera ocurrido el 18 de agosto de ese año aparece también como representante de ese grupo y el 17 de Septiembre es Jefe local del movimiento y como tal desempeña su papel en los funerales por Cedrón del Valle, al que sucede en el cargo.  Correa es citado en el testimonio de Manuel Hedilla escrito por Maximiano García Venero por encargo suyo como “llegó, desde Lugo, el falangista Juan Antonio Correa Calderón para informar a Zaera de que un enviado del Mando Nacional estaba en el hotel lucense Méndez Núñez y necesitaba verle.«Era Manuel Hedilla” (Testimonio de Mario González Zaera, ex jefe territorial de Falange Española de las JONS en Galicia). Hedilla era el Segundo Jefe Nacional de la Falange Española.

(8) Manuel López Calderón (en preparación)

(9) José Bonet Correa (en preparación)

(10) Antonio Bonet Correa (en preparación)

(11) Jesús Santiago Bonet Correa (en preparación)

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