Críticas

CHONCHA BONET

Los críticos han publicado sobre ella:

Fernando Mon – La Noche – 25 de noviembre de 1965
Falando no derradeiro xaneiro en Madrid con Menchu Gal, viña a deciresme que a pintura inxenuista de que tanto gustaba ela tiña que facerse po-la banda da tenrura e da espontaneidade. Que as elucubraciós metafísicas ou o xogo da razón tería de ser, para ista pintura, como un fío de aramio para pechar a porta dunha cárcel. As palabras de Menchu Gal, senón moi xustas, son siñificativas para iste xeito de pintura espallado polo alcabaleiro Rousseau. Siñificativas, porque a pixón trunfa sobor do análisis racioal, e a espontaneidade sobor da medida refleisiva. Amabalas couas teñen asimesmo, duas facianas sobor das que el arriscado pontificar sin perigro d-esmiolarse. Temos sin embergantes, d-un xeito ou d-outro, a espranza de que as vegadas o aramio poida soster o empurramento da paixón e da espontaneidade pra que dentro da cadea non fiquen apreixadas tan soio razón i refleisión. Eiquí temos cómo se nos amostra hoxe Choncha Bonet. A sua pintura na meirande parte, aquéla que é mais enxebre coa sua persoalidade, -a paisaxe, os cadros de figuración humán co seu celme humorístico- alvíscase ispida de achádegos formalistas, a espontaneidade inxenuista pasa por riba dos formalismos e das imposiciós canónicas, e deixa aberto un mainel po-lo que se abrangue moi preto do corazón, isto é, da propia paixón i espontaneidade, todo un mundo de cousas esqueimatizadas no intre da creación; no intre en que a pintora, ceiba de formalismos, pasa ao pano – as vagadas coma si fora a trevés del-, o mismo que por unha graticela cando fuxe a faisca que voa sin destiño. Quero decires que a pintura inxenuista de Choncha Bonet, ten todo ese nidio ensono das cousas que salen do corazón. Pintura mais “bonita” que emotiva porque cicáis a problemática de inxenuismo é mais sinxela, ou ten un irto po-lo propio esmorecimiento formal, cóma si estiviese abafada por un trasmundo de miudas insinuacións. Mais atraente e prometedora po-la sua mesma concatenación de melideces, que monolítica e trascendental po-la sua tepidez inteleitiva. Eiquí fica unha pintura leda, ben feita, millor sentida. Unha pintura lanzal – sí, lanzal, e coido que achaguei ao cugulo da xusta espreisión – na que todo e ledicia. Os cores, os toxos e os vimbios; as pedras húmidas dos peiraos; as embarcaciós en maino rande sobor das ondas coroadas d escuma; os mariñeiros deitados en bancadas e coureles; as mulleres en créquenas mercando o peixe, son outras tantas motivaciós dista pintura que, po-lo hoxe, ten unha outa realidade; i un meirande porvir.

Fernando Mon
Al adentrarse en la contemplación, en el estudio de sus particularidades, podemos apreciar la presencia de una gran pintura que camina con paso muy seguro por ese áspero trasmundo del arte. Pintura y pintora gallega – porque me restaba decirlo- hay más fidelidad al país en sus cuadros sobre temas gallegos, que en los archisabidos verdigrises de los santones oficiales.

Fernando Mon – La Pintura Actual en Galicia (Notas para un ensayo)
Choncha Bonet. La pintura ingenuista, tema que agotó espléndidamente Menchu Gal, aparece en Galicia en medida muy acusada con Julia Minguillón. Choncha Bonet, también lucense, cultiva esta pintura con plácida fortuna, porque está construida, como si dijéramos, con bellas y amables metáforas. Los excesos cromáticos, son algo así como una elegancia del lenguaje plástico, aunque el abandono de la metáfora y el retorno a la objetividad, parezca una motivación visual de errores arquitectónicos. Estos, en definitiva, no son otra cosa que un encantador ingenuismo ue abarca a toda su pintura.

La Voz de Galicia – agosto de 1961
Artista de fuerte personalidad y temperamento, Choncha Bonet se muestra polifacética en su técnica y en su estilo. Con tendencias expresionistas en muchos cuadros y en otros con un sentido artístico que recuerda a Dufy, es quizá en la pintura de tipo ingenuista donde da la mejor medida de sus posibilidades. Muy personal y espontánea, en sus cuadros predomina una calidad lírica y un fuerte sentido del color, alternando las gamas calientes con las frías. Al mismo tiempo, y pese a la asimilación de lo mejor de la pintura europea, conserva en sus cuadros unas características peculiarmente gallegas.

La Voz de Galicia, 19 de agosto de 1961
Se trata de una pintora polifacética, con gran amplitud de posibilidades. Toda su obra es muy personal y espontánea, pues aunque ha frecuentado muy diversos ambientes artísticos, tanto en España como en el extranjero, ha sabido conservar su originalidad y su intuición autodidacta. Diversa es su temática, y capta muy bien los más diversos ambientes, como muestran sus paisajes urbanos de La Coruña, Santiago, París, Roma, etc. Artista de sensibilidad siempre, quizá lo mejor de su obra esté en la pintura de multitudes, en esos cuadros de tíos-vivos, carnavales, playas y procesiones, en los cuales el color adquiere una independencia y una función estética fundamental. Este sentido del color- especialmente cuando emplea gamas vivas y fuertes- es, sin duda alguna, una de las mejores cualidades de Choncha Bonet.

Informaciones:
Los lienzos a través de los cuales se muestra su temperamento, su capacidad de captación y de asimilación, tan varios y tan diversos, aparecen con un común denominador de gracia y de alegría que da un carácter de autenticidad a la pintura de María Asunción Bonet Correa.

Antonio de San Miguel – La Noche – Santiago de Compostela
Su pintura suelta y expresiva, de toques amplios de color, es la expresión de un mundo poético de delicada y fuerte sensibilidad a la vez. Por sus temas, tanto por su ejecución se le puede calificar de pintora expresionista, pero estando lejos del pesimismo que esta etiqueta podría suponer. Su color, heredero del impresionismo, comunica una exaltación de fiesta y movimiento que concuerda con los temas representados: tíovivos, carnavales, verbenas, ferias, romerías. Sus cuadros son como fuegos de artificio, como la imagen nueva y recién estrenada de un mundo alegre y optimista, ingenuamente dominical. El sentido exultante de lo cromático se une al dinamismo de las formas que sin modelado y sin contornos recortados dan cuerpo a seres y objetos inmersos en un espacio luminístico y vibrante. Cuando pinta paisajes urbanos, sus tonos apagados y sordos, comunican una nota de quietud, de estática contemplación no exenta de melancolía y tristeza que contrasta con sus paisajes, sean de la montaña o del mar, de Galicia, Castilla o Italia, que traducen plásticamente un mundo interno de cargado contenido poético.
La técnica fuerte y decidida de esta pintora hace que todo este mundo suyo se acerque a nosotros, se exprese en un lenguaje cercano al nuestro. Artista figurativa es sin embrago, muy moderna por sus nerviosas y rápidas pulsaciones de color y por su falta de convencionalismos.

M. Hermida Balado
Se ve que sobre la pintora María Asunción Bonet Correa no pesan influencias extrañas ni siquiera cánones de academias o talleres. Yo diría que María Asunción sale con desenfadado alborozo a contemplar el mundo y graba en su retina estampas el natural, en las que hay azacaneo y tráfago de gente, para trasferirlas después al lienzo con toda su movilidad y aliento humanos, valiéndose para su plasmación de los colores vivos, casi fulgurantes a veces impuestos por su temperamento fundamentalmente sano y alegre. Todo ello provoca una pintura esencialmente dinámica.

J. Antón – El Progreso
Sus obras son más que el producto de una verdadera exteriorización plástica. La sensibilidad, la naturalidad y la viveza son las características fundamentales de sus lienzos. Su pintura la podríamos clasificar dentro de la corriente “fauvista” francesa, pero nos encontramos ante una pintora autodidacta de fuerte personalidad; que aporta una realidad tal vez más humana, una ingenuidad más natural y una audacia, dentro de la feminidad sensitiva fauvista más española. En ella reside la luz y el calor de Matisse, la delicadeza de Utrillo, la sensibilidad y el dinamismo de R.Dufy.

Amadeo Varela – La Voz de Galicia
Una gran pintura gallega: Estamos faltos en Galicia de artistas que exalten nuestros valores. Pocos son los que hacen defensa de nuestro paideuma. María Asunción viene dedicándose desde hace años a la meritoria labor de recoger directamente de cada rincón de nuestra tierra, aquellos modos y formas de vida autárquica que representan, por su densidad humana, la expresión sincera del más añejo estilo de actuación de sus moradores. De ahí que no es extraño que la veamos con su caballete en el toural de la feria de Monterroso, en las más inhóspitas montañas de Fonsagrada o en las apacibles y mansas riberas del Avia, recogiendo con su hábil pincel, lo más auténtico de nuestro folklore. Son cuadros que parecen arrancados de lo más profundo de nuestra idiosincrasia racial: “Entroido en Verín”, “Fiadeiros de Maside”, “Mallas en Cornoces”, etcétera.

Vida Gallega – núm 764-765
María Asunción Bonet Correa valora de manera especial el color, la composición y la forma. Siente predilección hacia los temas tipistas y costumbristas, marinas y motivos decorativos. En su obra alcanzan principal relieve el sentimiento, la imaginación, la memoria, la improvisación y la reflexión. Sus cuadros reflejan alegría, ingenuidad, dulzura, viveza, impresionabilidad y vigorosidad. Su aptitud temperamental es idealista, romántica, estilista, lógica. Es autodidacta y la consideran pintora original. Su intención es hacer pintura. Le interesan el color y la línea, pero “no busca encuentro”, como dijo Picasso.

Vida Gallega – Núm 770
Se ha dicho, y con razón, que Choncha Bonet capta de un modo especial el ambiente de los lugares que pinta. Sea cualquiera la representación de los lugares que nos presenta Choncha Bonet, siempre hay en ellos un “aquel”, es decir, un ambiente que podemos llamar personal, en el sentido de que cada lugar tiene personalidad, que nos obliga a sentirnos, al contemplar el cuadro, dentro de aquel lugar que nos “rodea” y nos hace vivir unos momentos en aquella realidad.

Federico Carlos Gasalla
Sus cuadros son una feliz conjunción de colores fríos y calientes. Su pintura es poética, intuitiva, alegre, autodidacta siempre, melancólica, ingenua y cerebral. Y con un mucho a lo galleguismo morriñento, es en fin femenina su pintura. Ha conseguido Choncha Bonet así, crear un estilo personalísimo o/y “sui géneris”. Nadie se parece a ella con el pincel, ni tampoco ella se parece a nadie determinado. Y dentro, muy adentro de ese arte personal, aparentemente alegre y universal (como toda obra de arte verdadera) late un aire de melancólica tragedia campesina, ese aire enxebre y morriñento de esta Galicia nuestra que nos predestina a ser como somos, con un alma – esa alma de Rosalía – que nos desgarra cuajando nuestro corazón de brétema pingona, porque de otro modo no podríamos ser hijos celtas de la mejor Madre Tierra entre todas las tierras celtas.

Rey Alvite – La Voz de Galicia, Santiago de Compostela – 5 de junio de 1971
Gusta mucho la exposición de pinturas…brilla, en técnica, originalidad e inspiración, esta muestra del arte de la herculina Choncha Bonet, medio santiaguesa en razón de que parte de su adolescencia la ha pasado en esta ciudad. Su obra es muy interesante y esa ingenuidad que pone en todo lo que logró, tiene un atractivo singular. No hay pedantería; es sincera y conoce el “paño” del oficio.

José Fernández Méndez
En la pintura de Choncha Bonet hallamos lo que pudiera denominarse “Graciosa ingenuidad”, tanto en la temática como en el modo de hacer. Son ingenuos y graciosos los cuadros de tiovivos, de verbenas, de carruseles, de playas… donde multitudes abigarradas ponen, al igual que los bailarines en los óleos de Degas, vida y movimiento.

López Morán – El Progreso
Quienes se hayan acercado por la exposición que mantiene abierta Choncha Bonet en la Sala del Ayuntamiento habrán observado que la mayor parte de sus ochenta y tres óleos representan escenas callejeras, familiares a todos nosotros. Es posible que espíritus elevados vean en esta insistente repetición de temas populares una disminución de valoración artística. Sin embargo, hemos de advertir que el arte se asienta en la vida humana y son temas del pintor, del literato, cualquier manifestación o acción humana. Lo importante es que quien los trata con su paleta o con su pluma sea capaz de elevarlos a categoría de arte. Y esto es lo que consigue Choncha Bonet al presentarnos esta sinfonía de colores, observados en la vida del humilde que vive en las calles de nuestras ciudades. La Exposición de Lugo hace la número dos de las individuales de Choncha Bonet. La primera fue en la sala Minerva del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Sabemos que en esta exposición, un señor manifestó gran interés por la pintura de Choncha Bonet. La pintora lo acompañó a través de la exposición como un visitante
más. Al final, el desconocido dio a entender que también él era pintor: Era nada menos Vázquez Díaz, a quien gustó extraordinariamente el colorido de los cuadros de Choncha Bonet, su estilo personalísimo para orquestrar los colores.

M. Rodríguez Maneiro – Hoja del Lunes – 21 de agosto de 1961
A nuestro juicio, su pintura encaja perfectamente en la escuela impresionista francesa, no porque la haya adaptado, sino por pura coincidencia y espontaneidad. Conoce y se codeó con los primeros pintores impresionistas parisienses. Vázquez Díaz elogió sus cuadros.

Carlos Arean – Arbor – CSIC
Aunque Choncha Bonet sea espiritualmente una pintora ingenua, ella subraya conscientemente esa ingenuidad, tambaleando voluntariamente alguna de sus perspectivas, para dotarlas así de un mayor valor sugerente. La pintura es para ella “una salida del espíritu” y el mundo que crea con sus pinceles, -ya que la artista apenas usa la espátula- es siempre un mundo gozoso y sin complejos, desbordante de vida y de alegría interior, a mitad de camino, en esa optimista y abierta aceptación de la vida, entre Renoir y Matisse.

J. Trapero Pardo
Descubrimos en sus pinturas tres elementos básicos, su complacencia por pintar agrupaciones humanas, su tendencia a sintetizar formas y masas, su facilidad por lograr un ambiente tan vivo en puertos, calles y plazas, que el que contempla el cuadro “entra” en él desde los primeros momentos y “vive” dentro del ambiente, como si fuera un transeunte en aquellos lugares. Una masa de gente que, dentro de lo que pudiera parecer una confusión, muestra un ritmo que no se detiene en lo lineal sino que va a lo formal; un ritmo destacado por el acierto de tratar de modo horizontal las fachadas de los edificios, que, con su tono uniforme, son también marco para las rápidas pinceladas coloristas de las figuras. La tendencia a la síntesis se aprecia en la mayor parte de las obras de Choncha Bonet. En cuanto al ambiente de las obras, en todas hay algo que emociona. La “Calle de Montmartre”, un tema tantas veces tratado, nos hace vivir el ambiente de aquellos lugares, presididos por la blanca cúpula del Sacre Coeur, que es como un rayo de luz corporeizado sobre los grises de las fachadas y de las “mansards” parisinas. No es la pintura de Choncha Bonet, como pudiera parecer a primera vista, influída en el impresionismo a ultranza, es que la joven pintora lucense está ya más en las modernas tendencias artísticas que en las de los “clásicos” impresionistas.

Manuel Basas – La Voz de Galicia – 9 de junio de 1971
El mundo pictórico de Choncha Bonet, un mundo inmediato y trascendente a la vez. La pintura expresa en su obra la alegría y el dolor de vivir sobre la tierra, todo puro sentido, ingenuo, recreado cada vez que Choncha toma los pinceles.

Manuel Basas – El Correo Gallego – 8 de junio de 1970
La pintura y el mundo pictórico de Choncha Bonet.
María Asunción Bonet Correa, que firma sus cuadros con el apelativo familiar y amigable de Choncha Bonet, expone, en estos días, nada menos que 59 obras catalogadas (buen índice de su fecundidad) sobre las recias y acrisoladas paredes del Hostal de los Reyes Católicos de Santiago,…

José Luis Bugallal
Con sus temas hondamente humanos, su ingenuo y delicioso modo de tratarlos y su pintura impregnada de color y ternura, María Asunción Bonet Correa, coruñesa, se suma a la pléyade de las mejores pintoras gallegas. María Asunción es merecedora de especial mención por la certera calidad de sus paisajes de urbe.

José Luis Bugallal – Hoja del Lunes – 21 de agosto de 1961
María Asunción Bonet Correa-Calderón tiene, ante todo, una virtud: la de su fidelidad plena al país en que nació. Entendiendo por país, la ciudad de su cuna, la región de su sangre y el pueblo de su raza. Tal fidelidad se acrecienta en méritos al considerar que la actual expositora en la Asociación de Artistas reside la mayor parte del año fuera de Galicia. Del pueblo de su raza, esa profusión de multitudes que brotan en la mayoría de los cuadros, reflejan instantes de la ciudad o del campo. En todos estos óleos late y vibra la vida popular de Galicia, igual la del duro trabajo diario, que la del festivo domingo pueblerino. Unas ligeras escenas del Carnaval de Verín hacen evocar algunos motivos “antroidales” de Suárez Couto, el gran artista ribadense tan agudamente estudiado por Evaristo Correa-Calderón, tío de la pintora. Pero la verdadera personalidad de Asunción Bonet se refleja, principalmente, en la vitalidad exultante y en la colorista vibración de sus menudas muchedumbres en fiesta. Con otras luces, pero con similar tendencia, se ofrecen los monumentos y las calles de Roma y París, y en tonos más apagados, como corresponde al ambiente, esa gran plaza filipense de Madrid que diríase, homenaje a don Diego de Silva y Velázquez en el cuarto centenario de su muerte.
Con sus temas hondamente humanos, su ingenuo y delicioso modo de tratarlos y su pintura impregnada de color y ternura, Asunción Bonet, coruñesa, se suma a la pléyade de las mejores pintoras gallegas.

José Luis Bugallal – Hoja del Lunes – 29 de noviembre de 1965
El verano, el sol, la exaltación, la vitalidad de las gentes han vuelto a nosotros, más que de la mano y el pincel, de la sensibilidad y el optimismo de la pintora María Asunción Bonet Correa-Calderón. En el mes de los difuntos y los “neboeiros”, reconforta y vivifica esta interpretación luminosa y riente del mundo gallego que habitamos. Todo es fiesta y bienandanza en la Galicia humana de Asunción Bonet. Brincan en el “rueiro” las mascaradas colorinescas; giran en las plazas y en los paseos los tiovivos multicolores; hay bullicio de muchedumbre festiva en los espacios urbanos; refractan y sonríen las cristalerías de la Marina; en el varadero, el trabajo, más que industrial, parece folklórico…
Todo a chorros de color, de luz, de alegría. La pintora, en esos óleos de humanidad en fiesta, da la sensación de estar al borde de la estridencia, pero ella tiene el talento bastante para fijar la alegría, la luz y el color en el instante preciso en que, lejos de herir, fascinan. Y, sin embargo, ¡cuánta nobleza en las doradas piedras de Roma, y cuánta hondura en ese apretado y solitario pueblo de Aragón, envuelto en una mágica luz espectral!…

El Marqués de Lozoya – El Progreso
La visión de la obra de la pintora María Asunción Bonet Correa, deja en el contemplador una grata impresión de sinceridad, de brío y de alegrías juveniles. Esto se debe, quizás a que Mª Asunción es autodidacta y a que su impresión directa del natural no se advierte la huella de sumisión a un criterio ajeno que deja siempre la asistencia a talleres y academias. No obstante, no es posible liberarse de la tradición vernácula ni del ambiente nativo. Por eso es posible encuadrar su pintura dentro de la jóven generación gallega que ha aprendido en el ambiente de Galicia, donde la luz templada por la acuosidad del ambiente se derrama en tanta finura y riqueza de matices, a captar la maravilla de los juegos de una luminosidad temperada con el color de las cosas. Aún cuando la pintora conoce los medios artísticos de París, de Roma y de Alemania, ha conseguido la difícil victoria de permanecer fiel a sí misma. Por que se mantenga en esta honrada y sincera posición en su carrera artística, que auguramos larga y fecunda, hacemos fervientes votos.

Lucindo Fembiella
Señora y ama entre los grandes ademanes artísticos, con designio y supuesto propio, talento espontáneo y leal amor a la pintura. Choncha Bonet expresa lo que siente y percibe, impulsada por un corazón parcializado en afanes episódico-pictóricos; íntegro y fuerte en su desarmada, detonante, actuante y dadivosa sinceridad.
Hechos utópicos captados en argumentados y hermosos momentos que sobrevivirán en tu descriptiva expresión pictórica. Turbas alegres, pueblos cándidos, fiestas leves, frágiles divertimentos. Tiovivos, procesiones marineras, palcos de música… Pueblos chicos en su verdad natural.

Francisco Xabier de la Colina Unda
Choncha Bonet o el redescubrimiento de las cosas sencillas.
Una Pintura que nos devuelva la confianza, la fe en la vida; los colores con los que está hecha la existencia. Una vuelta a la sencillez de los seres.“Tíos-vivos”, procesiones, animación de mercados, máscaras de un Carnaval perpetuo, ferias a orilla de los ríos; o en las plazas plácidas de los pueblos. Bulliciosa, divina presencia de los hombres (diocesillos de carne y hueso rupestres que pululan en los campos del mundo…) Kioscos de música, ante los que paran la oreja las buenas gentes, en las que adivinamos al militar, a la chacha, al hombre de las castañas o al de los barquillos, a las ayas con sus arrancadas, collares, almidones y niños con el oro pálido de la infancia en el pelo… Marinas mirando a un mar que late al fondo como un perro de aguas echado a los pies, doméstico y tranquilo… Puertos en domingo, con indolentes barquichuelas que exhiben en sus lomos nombres como de novias (“Mari Carmen”, “Trini”, “Dulce Luz”…). Así la pintura de Choncha Bonet. Catedrales de lo rústico, casas antañonas, puentes de piedra felices, árboles y sotobosques antiguos, rueiros, palleiros, rincones de ciudades/aldeas, de aldeas/pequeños cielos, de pequeños trozos de un paraíso sencillo y al alcance de la mano; todo ofrecido con amor en la cavidad de ese lago de colores que es un lienzo pintado… Lugares mágicos donde se posa la mirada de Choncha, con ternura, tacto y femenina delicadeza; y nos los devuelve enriquecidos, brillantes, cándidos; bañados de una luz nueva, redescubiertos. Y esa es la clave, la llave, que nos abre el cofre de su buen (de su bien) hacer a la percepción no de las cosas como son sino como debieran ser. Así la Pintura de Choncha Bonet, lejos de pedantescos trazos, insípidos colores, ignorantes “sabidurías” transvanguardistas. Una Pintura honesta y pura, hecha para corazones inocentes (que no tontos) y para miradas limpias, que no sabihondas. De colorido alegre; de composición amorosa (quiero decir: de porciones que se unen en función de las leyes misteriosas de la hipóstasis de la realidad), de presencia innata, de dulzura cuantitativa, de convicción de facto; y de vuelo de mariposa a ras de tierra. Así la Pintura de Choncha Bonet.

Orestes Vara – Hoja del Lunes – 22 de noviembre de 1965
Choncha Bonet inauguró una exposición de sus pinturas el pasado viernes en la Asociación de Artistas. Su catálogo habla de Roma tanto como de Becerreá, de Aragón como de Betanzos.

Claudio Varela de Cambre – La Voz de Galicia – 27 de noviembre de 1965
Su pintura, sin otra preocupación que la del puro deleite estético, un tanto cerrada a los “ismos” imperantes, no es en absoluto pintura de pintora sino de pintor. Es recio su dibujo y espontánea su pincelada; ambas al servicio de un objetivismo un tanto recreado, que dan carácter y sensación de frescura de “primera mano” a toda su obra, que gusta a pesar de la trivialidad de los temas que trata.
Hay seguridad en la yuxtaposición de los “toques” de color, y denota tener un claro sentido de éste, que a veces emplea con profusión consciente – tal ocurre en los cuadros titulados “tíovivos” – para tornar a la sobriedad del mismo cuando el caso lo requiere.

Ramín – La Voz de Galicia – 4 de junio de 1971 (Año Santo)
Arte, no quiso decir; y así es su obra. De exquisito estilo, muy galaico, impresionista, que ella crea para íntima satisfacción que comparten los que gustan de la pintura, en la que hay mucha preferencia a rincones de Compostela, ciudad en cual residió cuando su adolescencia, comenzando aquí su carrera artística. Puede visitarse tan extraordinaria exposición, en cuyas obras está latente la gracia de una mujer que aprendió a conocer el silabario pintando, al lado de las primeras letras, rosas y monigotes. Alboreaba en aquella niña la pintora que celebra su primera exposición en Compostela, cual corresponde a una mujer de sensibilidad poética, en este caso pintora…

Miriam González Nájera – junio de 2004
Choncha Bonet es la precursora del ingenuismo en España. Su pintura está impregnada de un dinamismo, colorido y armonía del que hace gala en toda su obra y en la que se plasma su delicadez de espíritu, cualidad inherente a su propia persona.

La Gran Enciclopedia Gallega de Silverio Cañada le dedica también unos párrafos elogiosos y así la consagra en la historia de Galicia.

© Andrés J. Bonet Merten

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